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NO SE TRATA DE CRITICAR SINO DE REFLEXIONAR

 

Aun me causa sorpresa la capacidad y la casi vocación de equivocarse que tienen quienes nos gobiernan, lo cual muestra la falta de ideas y de capacidad de gobernar, entre otros factores por nuestra tan particular idiosincrasia, sin duda frente a la crisis de este desastre natural, la respuesta fue rápida, en este punto un reconocimiento especial a nuestras Fuerzas Armadas y Policiales a los Bomberos, a la solidaridad de los medios de comunicación y solidaridad de la población.

 

Este artículo no pretende ser una crítica, pretende ser una reflexión respecto del anuncio de gobierno de nombrar un zar para la reconstrucción del desastre, emulando al fallido intento del gobierno de Garcia en Pisco e Ica, conocí a Fabre por temas de seguridad y sé que tuvo las mejores de las intenciones para realizar una buena gestión, era un empresario de carácter fuerte, pero un absurdo muro burocrático absurdo se lo impido, esa fue la verdad, Se nota que dé lecciones aprendidas no hemos aprendido nada.

 

Como paliativo desesperado casi todo el gabinete se encuentra en el tema en una desesperada medida de mostrar atención rápida a la situación, y no solución a la situación. El Perú si necesita un gabinete comprometido con las tragedias, pero cada uno desde su sector sin debilitar las escasas posibilidades de crecimiento que tiene el país.

 

Si bien es cierto el Perú necesita una rápida reconstrucción de la infraestructura perdida, del colapso de algunos servicios públicos y sobre todo de atención a los damnificados, la solución claramente no es volver a cometer los errores de Pisco. Nombraremos algunos de ellos:

 

Existe una superposición de funciones entre las competencias del ejecutivo, los gobiernos regionales y locales, se requiere de una norma sensata que por el periodo de la emergencia, lo cual debe por ende establecer cuál es ese periodo, demarque una mayor autonomía al ejecutivo, y delimitar las competencias de los gobiernos subnacionales, eso en función de los ciudadanos y no de intereses mezquinos de ninguna de las partes.

 

Lo segundo es evitar la tentación de las compras a dedo, no se trata de eludir las normas, sino de simplificarlas provisionalmente, descartar procesos competitivos, no solo deja abierta la puerta de la discrecionalidad e inclusive de la corrupción, lo cual es inaudito en país con escándalos de corrupción que involucran tres gobiernos, con ex presidentes cuestionados, así como funcionarios de alto nivel, aquí nadie gana tiempo, y se tiene mucho que perder.

 

Un tercer tema es el manejo territorial, no se debe reconstruir o rehabilitar en las mismas zonas de riesgo, se requiere de un trabajo serio y rápido respecto de generar nuevos suelos urbanizables para dotar de vivienda a los damnificados, aquí nuevamente no hay que eludir la Ley sino simplificar, esto requiere una concertación entre el ejecutivo, los gobiernos subnacionales y la población, se trata de mantener los planes de expansión urbana y crear una rápida gestión de servicios públicos, encontrando de por medio una medida provisional de atención de las víctimas, lo que no se puede hacer es volver a ubicarlos donde ya sabemos que en unos años se generará nuevamente pérdidas humanas materiales y dolor en el país.

 

También se debe solucionar el tema en forma integral, no solo atender esta desgracia, hay que repensar todo el andamiaje legal actual, en la que todos coincidimos es realmente inútil, para atender emergencias y presentar una nueva estructura para atender las emergencias en el país, que permita tener una real capacidad de respuesta y que accione a los diferentes estamentos del ejecutivo y gobiernos sub nacionales en forma efectiva.

 

Si analizamos la situación actual y la proyectamos a un sismo de alta escala en Lima en donde los damnificados se contarían por miles, en esa coyuntura, cuál sería la reacción del Estado? en cuanto tiempo podremos solucionar el problema? las víctimas tendrán una rápida atención?, la respuesta volvería ser nombrar un zar? la respuesta es obvia, sino preguntemos a nuestros hermanos de Pisco que aún hoy no han sido atendidos apropiadamente.

 

Finalmente con carácter de urgencia necesitamos soluciones, necesitamos ser un solo país, pero básicamente necesitamos un gobierno que comprenda que la prevención es un factor más que importante y que se debe contar con adecuadas respuestas integrales y articuladas.

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